Análisis | Shadow of the Tomb Raider: El precio de la supervivencia

El cuarto DLC del juego, a análisis.


Ayer se publicó el cuarto DLC de Shadow of the Tomb Raider, disponible con el pase de temporada o mediante adquisición independiente. Medio mes después del lanzamiento del tercer contenido descargable, llega ahora El precio de la supervivencia, la cuarta entrega de los DLC’s mensuales.

Si bien el El Pilar fue el primer contenido en el que no se incluía el modo cooperativo para la tumba de desafío, tampoco se ha implementado en este nuevo DLC. Como digo siempre respecto a este tema, fue uno de los factores más publicitados de cara a las siete entregas mensuales del pase de temporada, pero ya se comentó que dos de ellos no contarían con él.

Aun estando avisados, personalmente esperaba que esto no ocurriera hasta los dos últimos, pero finalmente han sido el segundo y el cuarto. Esperemos no llevarnos una desagradable sorpresa y que, de ahora en adelante, los siguientes DLC sí tengan opción multijugador en la tumba. Es cierto que esta tumba no lo necesita por la rapidez en la que puede ser completada, por lo lineal que es y por su paupérrima dificultad, pero todos los nuevos contenidos deberían haber tenido ambas opciones de jugabilidad.

El precio de la supervivencia nos ofrece una aventura completamente nueva que tiene como objetivo ampliar la experiencia del juego principal, incluyendo una misión secundaria y una tumba de desafío localizadas en la ciudad oculta de Paititi.

Las recompensas por jugar son el atuendo Camuflaje de caza, un uniforme de la Trinidad clásico que hace que Lara haga menos ruido al correr y que también intensifica el efecto de las plantas de percepción para percibir a los enemigos durante más tiempo (así como su variación) y la pistola Aguijón silencioso, equipada con un silenciador ideal para bajas sigilosas (que también tiene una variación). Por último, la habilidad Ojo de rapaz, la cual mejora la capacidad de Lara para localizar enemigos, permitiendo ver su silueta a través de paredes y otros obstáculos.

Lo mejor del DLC es, única y exclusivamente, su misión secundaria. Tanto por su narrativa, como por su extensión y nuevos lugares que abordamos. Es un contenido completo que te deja un buen sabor de boca, a diferencia del estropicio que es la tumba de desafío. Si bien La Pesadilla consiguió brindarnos un equilibrio entre ambas partes del DLC, El precio de la supervivencia no lo logra; la misión secundaria es un 80% de calidad, mientras que la tumba de desafío se queda en un escaso 30%.

Gracias a este DLC podemos conocer más a fondo la historia de los orígenes de Amaru (el doctor Domínguez), cuando su inseparable hermano aún vivía y la razón por la que se unió a la Trinidad. Esta misión narrativa incluye escenas y diálogos que nos harán “entender” multitud de cosas que, por desgracia, no se contaron en el juego principal y que ayudan al jugador a descubrir el pasado y las inquietudes del antagonista principal del juego. Esto hace del contenido un buen DLC, pero le resta puntos al guion de la historia base por tratar de “secundario” algo principal.

Con lo extensa que es la misión secundaria y los peligros que nos encontraremos en ella: soldados de élite de la Trinidad y una cripta con numerosas trampas que puede quitarnos la vida en cuestión de segundos, principalmente, jugar en la dificultad más elevada (Obsesión Mortal), supone un plus de desafío que puede llegar a ser desesperante, pero mejora la experiencia. Esto es algo que se mantiene en todos los DLC’s publicados hasta ahora, y esperemos que siga así.

Es una lástima que la tumba esté tan mal planteada. Se ha desaprovechado por completo el uso de los cañones, que podrían haber dado mucho más juego, pero tan solo se limita a disparar dos sin ningún tipo de complicación. Lo ideal hubiera sido diseñar una tumba en la que los cañones tuvieran un papel mucho más importante, como tener que trasladarlos por el escenario, calcular los impactos para que sean precisos o, incluso, recolectar y cargar el propio arma con pólvora y bolas de cañón ubicadas en cierto lugar de la tumba (para darle así cierto realismo).

Podrían haberse tomado ideas similares a las del nivel de los trabuquetes de la ciudad perdida de Kitezh en Rise of the Tomb Raider donde, aunque no teníamos que cargarlos, sí desplazar su eje y calcular el área de impacto para tener una mayor interacción con el escenario y aumentar la dificultad. Lo que podría haberse convertido en un elemento memorable para la historia de las tumbas ha quedado en un elemento cualquiera, que pasará sin pena ni gloria aun pudiendo haber sido una tumba marcada por un festival de cañonazos que, de no ser calculados, hicieran que Lara Croft salga volando por los aires de la peor forma posible. Hacer que el contenido destaque.

De la misma manera, otro elemento muy desaprovechado han sido los hongos rojos letales. Apenas hay dos zonas donde tenemos que tener cuidado para no caer en la fatalidad del veneno, pero es muy difícil que, salvo por algún despiste, caigamos en las nubes venenosas. Pasar por las cercanías de los hongos podría haber dado pie a que estos expulsen gas venenoso y tengamos que ir con pies de plomo, o que los cañonazos inunden el área de gas tóxico, ya sea a causa de la rotura de hongos y dispersión de esporas. Como pasaba con los cañones, explotar aquello que se ha diseñado.

CONCLUSIÓN:

El precio de la supervivencia (The Price of Survival), tiene una misión secundaria digna de mención: extensa, con buena narrativa y completa. Sin duda, lo mejor del DLC con diferencia. Su tumba, sin embargo, resulta fría, amarga y muy fácil de resolver en pocos minutos. Nada destacable. Asimismo, la restricción de traje en Paititi no permite disfrutar del DLC con el atuendo principal del mismo, lo cual resulta un sinsentido. Igualmente, la ausencia del modo cooperativo es notable, aunque la tumba no lo necesita en absoluto por su simpleza.

NOTA FINAL: 72/100.

LO MEJOR:

  • La duración y calidad de la misión secundaria, dividida en varias partes diferenciadas cada una de ellas por un objetivo principal: combate, puzles y exploración.
  • La cripta de la misión secundaria, que resulta mucho más compleja que la propia tumba de desafío.
  • La narrativa y los diálogos de la misión secundaria, de los más profundos y memorables del juego.
  • Ahondar más en la historia de Amaru, un personaje del que apenas conocíamos nada más allá de pocos datos que podemos encontrar en documentos, convirtiéndole en un personaje más humano y descubriendo el por qué de sus actos…

LO PEOR:

  • … que ningún sentido tiene una vez se termina la campaña principal del juego, aunque se agradece. Hubiera estado mucho mejor poder conocer esta historia durante el desarrollo de la misma, no cuando ya está muerto (en caso de haber acabado el juego).
  • La tumba de desafío, tanto por su ridícula dificultad como por su escasa duración. Muy simple.
  • El hecho de que no se pueda utilizar el traje principal del DLC por las restricciones de vestuario de Paititi. No tiene sentido.
  • Por segunda vez tras El Pilar, la ausencia del cooperativo. Ofrecería muchas más posibilidades de juego.
  • El mal planteamiento de los cañones de la tumba; innecesarios y desaprovechados.
  • Lo imperdonable: varios bugs importantes en el DLC.