Análisis | Shadow of the Tomb Raider: El corazón de la serpiente

El quinto DLC del juego, a análisis.


Habiendo pasado algo más de cinco meses desde el lanzamiento de Shadow of the Tomb Raider, tenemos el quinto DLC del juego, disponible con el pase de temporada o mediante adquisición independiente. Esta nueva entrega es la que menos ha esperado desde su antecesor, menos de un mes después del cuarto. Con todos nosotros, El corazón de la serpiente.

El precio de la supervivencia, cuarto DLC del juego, supuso un bajón de calidad respecto al tercero, por lo que el factor creciente tuvo un pequeño bache que ha conseguido remontar con este nuevo contenido descargable, el cual se corona como el mejor publicado hasta la fecha, con La pesadilla pisándole los talones.

La vuelta del cooperativo es maravillosa. Posiblemente, este sea el DLC donde mejor está implementada dicha función, teniendo que trabajar conjuntamente como nunca antes, en muy poco tiempo y prácticamente de la forma más paralela posible para salvar la vida en la tumba que más nos ha puesto los pelos de punta tanto por su complejidad como por la rapidez de actuación que debemos tener si no queremos acabar de la peor manera posible.

El corazón de la serpiente nos ofrece una aventura completamente nueva que tiene como objetivo ampliar la experiencia del juego principal, incluyendo una misión secundaria y una tumba de desafío localizadas en la ciudad oculta de Paititi.

Las recompensas por jugar son el atuendo Escamas de Dragón, un nuevo atuendo tribal que bien podría considerarse el más estético de todos (así como su variación) y El látigo de la serpiente, un nuevo arco (que también tiene una variación que conseguimos como recompensa por completar la tumba; véase el artefacto que estamos buscando). Por último, la habilidad Generosidad Divina, la cual permite adquirir más monedas de oro cuando saqueamos a los enemigos caídos.

Perfectamente podríamos creer que la misión secundaria se trata en realidad de una misión principal que hubiera estado mucho mejor insertada en el juego base por la historia que trata y el artefacto que debemos recuperar; un arco conocido como el “Matadioses” que permite enfrentarse al actual líder de Paititi en una pelea por el trono. Para todos los que hemos terminado el juego una vez disfrutamos de este DLC, resulta una oportunidad perdida de sumergirnos en una aventura sin precedentes para hacer frente a Amaru, más conocido como el doctor Domínguez. Sin embargo, es algo que ocurre en cada DLC por el hecho de suceder durante y no después de la historia.

Tal y como ocurrió en el anterior DLC, El precio de la supervivencia, volvemos a conocer más sobre Amaru, el legado de Paititi y lo que esta oculta. Es una gran continuación directa, dándonos más respuestas a lo que busca y desea pero debemos arrebatarle.

Más allá de la dificultad de eliminar a varios enemigos, lo difícil llega cuando nos adentramos en la tumba de desafío del DLC. Tenemos un agua turbia infestada por pirañas asesinas, diales de fuego que tenemos que desactivar, innumerables trampas de pinchos giratorias donde tendremos que calcular con exactitud cada salto y/o voltereta y plataformas que se hunden nada más pisarlas (o incluso antes).

Principalmente, jugar en la dificultad más elevada (Obsesión Mortal), supone un plus de desafío que puede llegar a ser desesperante, pero mejora la experiencia. Por suerte, la adrenalina es mayor y, al saber que cada error supone una vuelta al principio, hacerlo de la mejor manera posible resulta más desafiante.

La cantidad de mecanismos que tendremos que activar o desactivar en una lucha contrarreloj mientras avanzamos, así como los grandes peligros que mencionaba antes, coronan esta tumba como la mejor de todos los DLCs que llevamos hasta ahora, incluso como la mejor del juego, con la de La pesadilla muy de cerca, ya que son dos tumbas de desafío dignas de admiración que disfrutamos mucho por esa esencia tan clásica que nos presentan.

Como muchos recordaremos, tanto por el escenario como por la presencia de las pirañas, esta tumba tiene un parecido a partes de Tomb Raider III, lo cual es una grata sorpresa para los más nostálgicos. Ese juego es considerado como el más complicado de toda de la franquicia, y la tumba le hace justicia por su estructura, contenido y dificultad. Ojalá y veamos dos tumbas mucho más impresionantes en los dos últimos DLCs que restan por lanzar, porque el listón está alto pero el objetivo principal es superarlo.

Shadow of the Tomb Raider no puede permitirse tropezar de nuevo en las últimas dos oportunidades que quedan para poder disfrutar de nuevo contenido. Sobre todo, en el último de todos, el cual se desarrollará después de la historia principal del juego (¡por fin!), que nos revelará nuevos datos sobre los seres sobrenaturales del juego y que todos esperamos sea la guinda final y definitiva para darle un cierre al juego mejor del que tiene en su campaña principal. Prometido como “el DLC más especial”, las expectativas son tal altas que defraudar a los jugadores puede suponer la peor de las decisiones. Ambos deben superar una valoración del 90%, y de seguir así es muy posible.

CONCLUSIÓN:

El corazón de la serpiente (The Serpent’s Heart) recupera la esencia Tomb Raider y se alza como el mejor DLC publicado hasta ahora. La misión secundaria, que transcurre antes y después de la tumba de desafío, encaja a la perfección con esta última, forjando un excelente equilibrio. Nos encontramos con una tumba de desafío en la que cada segundo cuenta como nunca antes, poniéndonos contra las cuerdas mientras avanzamos en constante tensión por los diferentes peligros que nos encontramos: agua infestada de pirañas, pinchos y fuego mortal.

NOTA FINAL: 87/100.

LO MEJOR:

  • Lo más importante: el gran equilibrio que forman la combinación entre la misión secundaria y la tumba de desafío, logrando una unión sobresaliente que deja muy buen sabor de boca.
  • La narrativa es mucho más madura que gran parte del juego base y nos permite vivir una experiencia que tiene gran importancia en la historia, conectándola con otra misión principal de la campaña.
  • Los enemigos no nos lo pondrán nada fácil durante toda la extensión del DLC, por que la misión sucede antes y después de la tumba.
  • La tumba de desafío no da ni un respiro desde el comienzo de la misma. Un segundo perdido significa una muerte segura, y eso es puro Tomb Raider.
  • Jugar en cooperativo es doblemente intenso que hacerlo en solitario, porque más que nunca necesitaremos estar trabajando paralelamente con nuestro compañero de aventuras para no ser devorados, triturados o quemados vivos.
  • La duración del contenido descargable es más que notable, sobre todo si se amplía en cooperativo.

LO PEOR:

  • Como cada vez que llevo a análisis un DLC, es una pena que este resulte recortado de la campaña principal, porque podría haber sido una gran parte del juego base.
  • La habilidad no es muy funcional, pero puede ayudarnos a comprar más cosas con el extra de monedas que nos den.